miércoles 24 de diciembre de 2008

Feliz Navidad

Eso es lo que os deseo a todos. A los que os guste la Navidad que la disfruteis como sabeis hacerlo. A los que no os guste que lo paseis como podais, porque entiendo que es dificil, ya que está por todas partes. A los que estais pasando un mal momento, ánimo y esperanza para una próxima Navidad mejor. Y a todos en general que no perdais la ilusión por las pequeñas cosas de la vida, llamemoslas Navidad, Papa Noel o como querais....

lunes 15 de diciembre de 2008

Las trivialidades del Trivial

Ayer por la tarde en una pequeña reunión que se formó en mi casa de repente, y sin pensar, se desempolvó el Trivial y se montó una partida en un momento. El Trivial mio debe tener, calculando por encima, unos 18 años más o menos, creo que me lo regalaron unas Navidades y fue de los primeros que se debieron vender porque no lo conocía casi nadie. Doy este dato para que os hagais una idea de algunas de las preguntas que salían en el apartado rosa, que es el de más actualidad, programas como Bla, bla, bla o matrimonios de famosos desechos hace siglos que a algunos de nosotros nos sonaban a prehistoria. Aunque el verdadero motivo de este post es la curiosidad del final del juego. De los cuatro jugadores que allí estabamos ayer ninguno coincidimos en como acabar el dichoso juego una vez conseguidos los seis quesitos del rosco. En mi familia, por ejemplo, siempre hemos acabado de la siguiente manera: una vez conseguidos los quesitos se procede a hacer una pregunta de cada casilla de la columna ascendente donde conseguiste el último, si vas acertando vas subiendo por la columna, pero sin tirar el dado. Cuando llegas arriba, al centro, el resto de jugadores elige la pregunta que les parece más dificil de la tarjeta, si aciertas ganas y acaba el juego.
He oído diferente finales para el juego, uno de los de ayer era tipo parchís, reculando con el dado, interminable... y la verdad, no creo nadie se haya leído las instrucciones del juego para saber cual es el final verídico. Yo, a estas alturas, ya no quiero saberlo, prefiero jugar como siempre lo he hecho y seguir conociendo nuevas versiones. Además, nunca he tenido la tentación de leer el papelito con las reglas que reposa en el fondo de la caja. Siempre se han aprendido jugando con unos y con otros, con sus variantes y sus diversos finales y creo que eso es el verdadero encanto del Trivial. Y vosotros, ¿como terminais el juego?

jueves 27 de noviembre de 2008

Gimnasios de última generación

El sobrepeso que me traje de Francia como souvenir tras mis vacaciones nupciales me ha llevado directamente a la dieta y al gimnasio. Lo de la dieta es fácil, todos sabemos lo que engorda y lo que no, sólo hay que echarle voluntad y mirar para otro lado cuando pasas por las pastelerias y restaurantes. Lo del gimnasio se me complicó más. Llevo como un año sin aparecer por allí. ¿Motivos? El primero, por supuesto, la pereza. El segundo, que el año pasado me apunté a natación, por cambiar, y no me gustó nada, y al final he estado un año y pico sin moverme. Antes de volver a mi gim habitual decidí echar un vistazo a uno de estos super centros deportivos que se han puesto tan de moda, y que, casualmente, han colocado muy cerca de mi casa. Me habían hablado maravillas del gimnasio, que sí te dan toalla, que si te lavan la ropa, que si el spa... No perdía nada por verlo y además me apetecía cambiar de aires.
Nada más entrar, bofetada de calor y música de discoteca a volumen de discoteca. Veo una especie de recepción con dos señoritas vestidas con traje de chaqueta negro, tipo Armani, con su plaquita con el nombre, como si fuera un hotel. Deberían estar sufriendo lo suyo, con el calor que hacía allí y ese traje negro. Cuando me acerco a ellas, además, puedo ver que iban pintadas como puertas. Una tal Dana, se dirige a mí con acento de Europa del Este, es rubia platino y tiene la sonrisa mas falsa que el Armani que viste. Le pregunto por las tarifas del gimnasio y ella me pregunta a mí que si tengo un ratito. Ya me doy cuenta por la pregunta que me va a vender una parcela en la Luna, así que me armo de paciencia y le digo que sí pero no mucho, y le relleno un papelito con mis datos. Después de entregarle el papelito, me dice que me va a enseñar el centro. Desde donde estabamos podía ver perfectamente toda la sala de entrenamiento con la gente en las máquinas y los monitores, todo muy colocadito y muy mono. Pero insiste en que entre en el recinto. Todo el mundo me mira. Voy vestida de calle, con abrigo, bolso, botas. Alli habría unos 35 grados, se me pegaba el flequillo a la frente. Le digo que no quiero pisar en la tarima con las botas de tacón, era por vergüenza, y me dice que no pasa nada. La sigo y me enseña no se qué de una llave donde se graban los ejercicios y se pone en la máquina y un rollo patatero, yo tenía un mareo y un calor que no podía más. Me indica un rincón donde veo a un cachas que tenía a tres o cuatro espatarrados en el suelo y les iba tirando de los brazos y las piernas, me dice que es un entrenador personal y que eso se paga a parte. Por fín salimos de allí. Me voy de vuelta hacía la recepción cuando oigo la voz a mi espalda "la visita no ha terminado, acompañeme por aquí por favor" Pero por Diossss! Bajamos unas escaleras de pizarra negra empinadísimas, el calor se intensifica, pero la música ya no se oye. Allí estaba el centro de belleza, donde yo me podría depilar, limpiarme el cutis, darme un masaje, etc... me apunta que esos servicios se pagan a parte. A parte ¿de que? me pregunto yo, si no me ha dicho todavía ningún precio, y sólo vine a preguntar eso. Al lado de lo de estética me enseña la sala de gimnasia, donde se hace el Pilates, el Yoga, el Bodypump y todas las actividades esas que tanto le gustan a Chiringui. Me intereso por el Pilates con maquinas, no el de suelo, que es el realmente bueno y no lo dan en casi ningún sitio. Me dice que sí tienen pero que se paga a parte. A continuación, y aquí viene lo bueno, me enseña los vestuarios. Me asomo un poco y ella me adelanta y entra. Me dice que pase y lo vea. Entro. Hay mujeres desnudas que se acaban de duchar y se están vistiendo. Yo no sé donde mirar. La tia esta no para de hablar y de enseñarme lo de las toallas, donde se pone la ropa para que te la laven, que se paga a parte, lo de las taquillas, yo solo veia tetas y culos, seguimos avanzando y me mete en las duchas, el calor es ya insoportable, no sé que me dice de una maquina para secar los bañadores. No me he sentido más violenta en mi vida. Cuando parecía que todo acababa faltaba el Spa. No, por ahí ya no paso. Le digo que al Spa no entro. Me dice que tengo que verlo. Le digo que no. Que tengo mucho calor y me va a dar un bajón de tensión. Parece que se corta un poco y lo entiende aunque insiste en que tengo que conocer todas las instalaciones. Al volver, otra vez cruzar todo el vestuario. Que vergüenza. Una vez en la recepción por fín se dispone a darme las tarifas, ¡Jesús! ¿no podía habermelas dicho de una vez y ahorrarse el tour?. La matrícula 120€, la mensualidad 59€, si pagas seis meses de una vez te ahorras una mierda y te soplan 300€ de una tacada. Le digo que a mi el Spa no me interesa, no voy a usarlo. Da igual, se paga todo. Tampoco el parking para socios. Total, que lo que me interesa se paga a parte y lo que no tengo que pagarlo obligatoriamente, y encima del pastón que cuesta no tienes intimidad ninguna porque cada vez que viene alguien a informarse te lo meten hasta en la ducha. Pues vaya con los gimnasios de última generación, menudo chollo. Salí de allí echando leches y me fuí al gimnasio donde he ido los últimos años. Está en la planta 18 de un hotel y tiene unas vistas buenísimas a la playa y a la ciudad, aunque no tiene spa. No hay recepcionistas, sólo una monitora que se llama Luisa y es asturiana y cuando me vió me dijo: "Tira pa dentro a cambiarte que hace un siglo que no vienes y estás de gorda...." y es que es así de fina. Y llevo ya una semana entrenando tan a gusto. Sabiendo que no va entrar nadie en los vestuarios mientras me ducho. Y eso da mucho tranquilidad.

miércoles 19 de noviembre de 2008

Una boda muy juiciosa

Así fue muy boda. Juiciosa. En un Juzgado, en una Sala y ante un Juez. Y es que yo cuando me propongo algo voy a por todas. Me planteé sentar la cabeza, dejar la vida loca y el golferío y retirarme de una vez a la tranquilidad del hogar y de la familia y lo he hecho hasta el extremo. No fue tan fría la ceremonia como pensaba, aunque tuvimos que pasar todos el control de la Guardia Civil, cosa que hasta supuso un cachondeo para algunos, la Sala era bonita y el Juez estuvo muy simpático y amable, eso sí, la cosa no llegó ni a diez minutos. Me alegré de haber ido vestida con vaqueros y camisa y no de novia. Había otra boda después de la mia y, realmente, hicieron el ridículo todos emperifollados allí a las nueve de la mañana, no pegaba nada. Luego tuve todo el dia para disfrutar de mi vestido y de mis zapatos y de mi precioso ramo. Un dia inolvidable en el que estuvo todo el mundo que yo quería que estuviera, excepto aquellos que es imposible que vuelvan de donde se fueron, pero que estaban en mi corazón.

viernes 31 de octubre de 2008

Novela inacabada

Mateo se sentaba por tercera vez esa noche frente al ordenador. Fuera, la terrible tormenta y la lluvia inundaban el jardín, su cerebro estaba como seco, estéril. Necesitaba terminar la novela. Su editor le había dado un ultimátum y no podía perder la oportunidad que le brindaba después de los malos momentos vividos recientemente.
Y es que Mateo lo había perdido todo. Su éxito como escritor de novelas de crímenes y misterio se había ido esfumando, y con el la fama, las amistades, la familia….
Celia ya no estaba a su lado. Quizás cansada de esperar, de que todo volviera a ser como antes, no pudo más, cogió a la niña, a Violeta, a quien Mateo ya consideraba como su propia hija, y se fueron lejos.
La casa, ahora solitaria, se había vuelto un lugar oscuro, frío, vacío de recuerdos, no había fotos ni objetos personales. Se podía oír el crujir de las paredes, de los cimientos, en el silencio de la noche, se podía sentir la humedad que subía del suelo y las corrientes de aire helado, propias de las casas deshabitadas. Mateo sólo utilizaba su estudio para trabajar y apenas pasaba a la habitación a echar una cabezada y a utilizar el baño. Ese corto trayecto, suponía para él un largo recorrido por el gris pasillo y le daba un escalofrío cada vez que lo hacía. Y esa noche tenía miedo.
Puede que la fuerte tormenta le hiciera sentir inquieto, o la amenaza de su editor, poniéndolo prácticamente en la ruina, en la nada. Cuando el miedo se apodera de tu cerebro es muy difícil sacarlo de ahí. ¿Quién no ha vuelto sólo a casa alguna vez después de ver una película de terror en el cine? Todos sabemos como es esa sensación de inquietud, de no querer mirar atrás, de oír como nunca ese grifo que gotea, ese armario de madera que cruje de repente, meterte en la cama, apagar la luz y no querer abrir los ojos en la oscuridad por miedo a ver o sentir “algo”.
Así se sentía Mateo esa noche sin saber porqué.
La novela había que acabarla. El personaje había asesinado a su familia después de una complicada trama y ahora, arrepentido…..Mateo no sabía que desenlace dar a su historia. Una vez más sale de su estudio. Las ramas del árbol del jardín golpean violentamente la ventana del pasillo, parecen manos que quieren pegarle, la corriente de aire es muy fría, baja las escaleras, en el salón también hace mucho frío. Por un momento le parece que Celia y Violeta ven la tele en el sofá, pero la imagen se torna oscura, pierde la calidez. Se acerca, pero las dos cabezas siguen apoyadas en el respaldo del sofá, percibe un fuerte olor como a amoniaco. Los dos cadáveres putrefactos se abrazan eternamente frente al televisor mientras su asesino emprende el camino de vuelta al estudio. Y otra vez, sentado ante la pantalla del monitor a Mateo no se le ocurre un final para su última novela de misterio.

jueves 2 de octubre de 2008

Frio como el hielo

El sábado noche hablando con una amiga sobre, cómo no, mi boda, me comenta que no hace mucho habían asistido a una ceremonia en los Juzgados de Benidorm, precisamente justo donde yo contraeré matrimonio dentro de un mes, y que le pareció muy frio. Yo no sabía nada de esto, la verdad tampoco lo había preguntado, así que ayer me pasé por el Registro Civil para que me informaran de que iba el asunto y como pensaban casarme. Y que disgusto me llevé. Resulta que voy a tener la ceremonia menos romántica que se pueda pensar. Nada más llegar pasar el control de la puerta con la Guardia Civil, arreglar unos papeles en el Registro, pasar a un despacho contigüo donde en menos de cinco minutos se resuelve todo y a casa. Todo esto empieza a las nueve menos cinco de la mañana, con lo cual a las nueve y cuarto habrá acabado. Yo no quería una boda complicada ni mucho menos, pero pensaba que entrariamos por otra puerta, que sería en un salón de actos...no sé algo más discreto e íntimo y no un mero trámite administrativo. Y es que siempre me pasa lo mismo por ir al revés del mundo. No soy católica, ni apostólica, ni mucho menos romana, por lo tanto lo de casarme por la iglesia ni se planteó, logicamente. Lo del Ayuntamiento no nos hacía gracia porque no nos apetece mezclar politiqueo con algo que hacemos por amor. Pues ahora a joderse y a casarse en plan "esto es lo que hay si no aceptais el puto sistema". No pienso ponerme el vestido de novia, por muy sencillo y discreto que sea para ir al Juzgado a casarme en ese plan. Me lo pondré luego para la fiesta. Me parecería una situación ridícula. Rodeada de abogados que están trabajando, chorizos a punto de entrar en sala a que los juzguen y público en general y yo saliendo por la puerta con mi ramito de flores. ¡Ni hablar vamos! que tengo todo el dia para lucirme... Sé que en los Juzgados de Paz si hacen ceremonias bonitas e íntimas y en Juzgados de otras localidades también, así que he tenido mala suerte. Pero me da igual, prefiero eso a casarme en una iglesia o ante un concejal del PP...el romanticismo ya lo pondré yo después.

martes 2 de septiembre de 2008

Hortebodas

Este debería ser el nombre de las variadas revistas sobre bodas que podemos encontrar en las tiendas de prensa y quioscos. Por el contrario, los nombres de las que he podido encontrar, y comprar, son, Novias, Todo Boda, Sposa Bella, etc... Lo de mi boda está suponiendo un trauma para mi extraño gusto por las celebraciones, ropa accesorios y demás. Todo empezó con el vestido de novia. No me gustaba ninguno. El que no parece un disfraz de Carnaval, es de princesa de Disneyland o si no ya directamente de amortajada, y cuando digo esto es porque he visto muchos, pero que muchos horrores llenos de puntillas, volantes, encajes, sedas salvajes y otras cosas que no sé ni como se llaman. Yo buscaba un vestido corto. Ja! pero que ingenua soy...por lo visto en este mundo no se casa de corto nadie, o por lo visto eso es lo que creen los diseñadores, claro que esos señores también creen que la talla media nacional es la 38 y la 40 ya es de gordas. Pero como me voy a poner yo semejantes sayas si me caso en un juzgado a las 9 de la mañana y encima en Noviembre!
Un punto y aparte son también los zapatos. El dia de tu boda tienes que llevar los más horteras, los que no te pondrías en tu vida, esos que llevan las guiris borrachuzas conjuntados con minifaldas de volantes, pero eso sí, forrados en raso y con un precioso lacito detrás, justo encima del tacón de 14 centimetros, porque el dia que te casas, también, vas a llevar los zancos más altos que has visto nunca, así que ya puedes ir ensayando tres meses antes por lo menos si no quieres dejar al novio viudo antes de llegar a la suite nupcial.
Total, que despues de gastarme un dineral en revistas y dejarme los ojos en miles de paginas web, a cuatro meses de la boda estaba descalza y sin vestido. Ahora, a dos meses, sólo estoy descalza.
Hace dos semanas surgio el tema de las alianzas. No me gustaban ningunas. Pero que horteradas por Diooooossss!!!!!!! yo encima no soy mujer de joyas ni alhajas, tengo las manos muy feas y nunca llevo anillos, todo en mi contra. Lo único que teniamos claro los dos es que fueran de oro blanco. Visité cuatro joyerias en una mañana, mi novio no pudo acompañarme, "Vainilla tu elige la más sencilla para mi, que no me entere de que la lleve puesta y para tí la que más te guste", me dice, como si fuera a elegir un par de calcetines. ¡Que horrooor! Que cosas ví... hasta unas con manos entrelazadas que eran de terror auténtico. Pero que fuerte! es que ni alianzas encontraba... Al final he visto unas que nos gustan a los dos, pero en foto, ahora tenemos que ir a verlas a la joyeria y decidir. Espero no llevarme una desagradable sorpresa de última hora. Es dificil organizar una boda sencilla en el mundo de la horterada. Propongo desde aquí a los que os dediqueis a la publicidad o al periodismo crear una revista de bodas para gente normal, que vistan de minifalda y no lleven tacones, que no les gusten los joyones, que no quieran lazos ni sedas ni manos entrelazadas ni simbolos tan obsoletos ni cursis. De verdad, que dificil ser normal y querer casarse! seguiré con las crónicas de mi boda.