La pasada primavera me apunté a unas oposiciones para auxiliar administrativo en un Ayuntamiento de por aquí cerca. No me interesa nada en absoluto ser funcionaria de un Ayuntamiento de pueblo, más viendo el talante que se gastan los que me atendieron el día que fui a inscribirme, quien me dice que dentro de unos años no me habré convertido en algo parecido a esas señoras de mediana edad, de ceño fruncido, mueca de desagrado y parcas en palabras y atención. Pero tal y como está el panorama laboral puede ser una salida como cualquier otra, incluso mejor, con puesto de trabajo fijo y seguro y sueldo el día 1 de cada mes. El problema vino este lunes pasado, día en que se anunció la fecha del examen, el miércoles que viene, día 8 de septiembre. No había estudiado nada, sólo ver el temario me entró un telele, no por extenso, más bien por estúpido. De los 35 temas que lo componen, sólo seis me parecen útiles para el cargo al cual se oposita. Y como me parece imposible memorizar la Constitución Española, la Europea y los Estatutos valencianos, dejé aparcado el tema todo el verano. La verdad es que también he pecado de ilusa, al ser mi primera experiencia como opositora oficial, pensando que la fecha del examen saldría como mínimo con un par de meses de antelación, y no con ocho días. Ahora me han confirmado que no tiene porque ser así y hay que estudiar desde que te enteras que salen las plazas. Desde el lunes me he dispuesto a estudiar lo que pueda, todo es imposible, y presentarme al primer ejercicio del examen. Aún a sabiendas de que no tengo nada que hacer, quiero vivir la experiencia de hacer un examen de este tipo, y luego contarlo aquí, claro. Pero el temario este me puede. Casi todo son leyes y artículos que no puedo memorizar. Nunca me ha gustado el Derecho. Mi padre era abogado, de los buenos, adoraba su profesión, y tenía un despacho impresionante donde a mí no me hubiera faltado formación ni trabajo. Pero no podía hacer esa carrera, era superior a mis fuerzas. No obstante, cuando acabé mis estudios de Traducción hice la especialidad de textos jurídicos y no me fue muy mal, pero no es lo mismo conocer nociones básicas jurídicas para traducir contratos o testamentos que memorizarlas, con todos esos numeritos, barras, secciones, años y artículos. Después de la criba del primer ejercicio hay una prueba de office y otra de inglés. Una pena que no se puedan demostrar habilidades que yo considero más que necesarias para el cargo, si no pasas la guillotina constitucional. Luego vamos a hacer cualquier gestión a un organismo público y el funcionario al frente del mostrador (cuidado, no quiero generalizar, siempre hay gente que hace bien su trabajo) seguramente no sabrá imprimir o sacar la información del ordenador que tiene al lado, y si tiene que atender a un ciudadano extranjero, como es el caso de esta zona, se limitará a elevar el tono de voz y señalar con el dedo, a modo de traducción simultánea, pues es incapaz de farfullar cuatro palabras en inglés. Pero, ¿que ocurriría si le preguntamos por ejemplo en que Título de la Constitución Española de 1978 se trata la Corona? ¿Sabría responderlo? Y en el caso de que me respondiera correctamente a la pregunta, ¿en que me ayuda a mí? si luego es incapaz de realizarme la gestión que necesito y encima me ha tratado con soberbia y altanería. Y desgana.
Considero que estos temarios son una pérdida de tiempo y sólo sirven para quitarse gente de encima. Nosotros somos 2.000 para 19 plazas. No sé como funcionará la cosa en este Ayuntamiento, pero sé de otros en los que algunos opositores tenían el examen en su casa el día antes. Y no es leyenda urbana, me lo han contado personalmente algunos que llevan años disfrutando de hora de desayuno, de almuerzo de asuntos propios y que las dos horas completas al día que trabajan o no saben lo que tienen que hacer o lo hacen de mala gana. El miércoles iré a ver que pasa y os contaré mis vivencias como opositora.

2 comentarios:
Lo primero: Suerte
Lo segundo: no pierdas tiempo leyendo este comentario hasta después del examen, ¡estudia!
Lo tercero: nunca se sabe, siempre hay alguien que tiene la suerte de cara y acierta con los dos temas que se había estudiado.
Lo cuarto: el no ya lo tienes
Lo quinto: Contra las malas caras en las ventanillas: All Bran en barritas (en el anuncio funciona)
Si pero recuerda lo que dice la constitución: todos tenemos derecho a un trabajo digno.
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